Con motivo del Día Internacional de la Educación, que se conmemora cada 24 de enero, las autoridades de la Universidad Hospital Italiano (UHI) abieron el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la formación médica y sobre el desafío de preparar a los futuros profesionales de la salud para que se desenvuelvan en entornos atravesados por algoritmos y por sistemas automatizados, sin que pierdan de vista la centralidad de las personas en el acto de cuidar.
Desde la institución advierten que la irrupción de estas tecnologías no implica un remplazo del rol profesional, pero sí demanda médicos con una preparación distinta. En esa línea, la directora del Departamento de Educación de la UHI, Gisela Schwartzman, sostuvo que la IA exige una formación sólida, que permita trabajar con estas herramientas de manera responsable.
Según explicó, resulta imprescindible formar a los futuros profesionales en pensamiento crítico y en alfabetización en datos, sobre una base ética que habilite la correcta interpretación de la información producida por los sistemas automatizados y la toma de decisiones clínicas fundamentadas, sin delegar el juicio profesional.
Schwartzman, quien además dirige la Especialización en Docencia Universitaria para profesionales de la salud, remarcó que el principal desafío de la educación médica actual no es tecnológico, sino pedagógico y humano: “la empatía, la comunicación y la relación médico-paciente no pueden ser automatizadas”. Por el contrario, afirmó que la clave reside en integrar la IA como una herramienta que fortalezca el razonamiento clínico y la reflexión ética, y no como un sustituto de esas capacidades.
También advirtió que los procesos mediados por tecnologías tienden, en muchos casos, a la individualización de los aprendizajes. Frente a ese escenario, consideró necesario seguir promoviendo el intercambio entre pares y la construcción colectiva del conocimiento, como ejes centrales de la formación médica. “El aprendizaje colaborativo continúa siendo una dimensión irremplazable para el desarrollo profesional en el campo de la salud”, subrayó.
Las autoridades de la UHI destacan que la IA abre oportunidades concretas para mejorar las prácticas de enseñanza. Entre ellas, mencionan la posibilidad de personalizar trayectorias de aprendizaje y de simular escenarios clínicos complejos, lo que permite adaptar la formación a las necesidades específicas de cada estudiante.
En ese marco, la institución ya trabaja en el desarrollo de asistentes conversacionales -basados sobre información validada por sus propios equipos docentes-, así como en plataformas de simulación clínica que incorporan pacientes virtuales.
Sesgos y errores
Esta mirada pedagógica se articula con una estrategia tecnológica definida. Analía Baum, docente de la Maestría en Informática en Salud y referente en IA en educación del Departamento de Informática del Hospital Italiano, explicó que el desafío consiste en construir un ecosistema que garantice calidad, seguridad, trazabilidad y alineación con los objetivos educativos. De acuerdo con Baum, la IA puede colaborar en tareas como resumir evidencia, proponer alternativas o detectar brechas en la formación; pero también introduce riesgos si se la utiliza sin criterio.
En ese sentido, advirtió sobre la presencia de sesgos, sobre la generación de errores plausibles y sobre el peligro de una automatización excesiva del juicio profesional. Por ese motivo, sostuvo que el rol del profesional de la salud se vuelve aun más relevante como curador de la información, como evaluador crítico y como responsable final de las decisiones. “La IA puede ayudar, pero no reemplaza la responsabilidad profesional”, sintetizó.
Desde la institución subrayan que el uso de estas tecnologías en la educación médica debe estar acompañado por una gobernanza sólida de los datos, políticas claras de privacidad y una formación específica en responsabilidad profesional.
Estos lineamientos buscan proteger la información sensible y promover un uso ético de la IA, atendiendo a principios como la confidencialidad, la finalidad, la proporcionalidad, la seguridad y la rendición de cuentas.
Las voceras de la UHI coincidieron en que, bien implementada, la IA puede mejorar la toma de decisiones al liberar tiempo para aquello que no puede automatizarse: la escucha, la empatía, la deliberación clínica y el trabajo en equipo. Por el contrario, advirtieron que un uso inadecuado puede poner en riesgo el aprendizaje colectivo, el intercambio entre pares y la construcción compartida de saberes, aspectos centrales del trabajo cotidiano de los equipos de salud.
La UHI es una institución privada creada en 2000 por la Fundación Instituto Universitario Escuela de Medicina del Hospital Italiano de Buenos Aires. Su misión es formar profesionales íntegros, promover la investigación, la educación continua, la vinculación con la comunidad y el desarrollo sostenible. Su propuesta formativa se desarrolla en el Hospital Italiano, que ofrece un entorno real, especializado y de alta complejidad, con docentes y profesionales altamente calificados.